En pleno mes de agosto, y a tan sólo cuatro días de mi cumpleaños (¿otro más? Creo que ya van demasiados...), el Instituto vuelve a estar presente para darme problemas.
Este año, que había logrado elegir las asginaturas optativas y las materias troncales sin problemas; que había presentado mi DNI en el plazo correcto; que había echado la matrícula... Pero nada es suficiente cuándo eres adolescente.
Los problemas son dos. El primero, que tengo que estudiar. No es ninguna novedad, pero no me había dado cuenta, tan feliz que estaba yo pasando mi verano... Pero el otro día abro mi correo, y ahí tengo un email de Dada, que me hace recordar inmediatamente la siguiente secuencia de palabras: "matemáticas- física y química- suspenso- septiembre- examen". Me queda poco más de un mes y medio para estudiar dos libros, y aprender a usar sus fórmulas... Como idiota, llevo medio verano aplazándolo, y, conociéndome, soy capaz de seguir así hasta mediados de Septiembre...
Pero ése, al menos, es sólo un problema de condurcta, con algo más de tenacidad no constituiría un problema. Pero tener amigas, parece que sí es algo bastante grave.
Esta misma tarde estaba yo bastante "happy", leyendo una ridícula revista para adolescentes y riéndome de todos los artículos, mientras me comía un delicioso y desaconsejado helado, cuándo suena el teléfono. Normalmente, tirarte hora y media tumbada en la cama, mientras hablas a través del inalámbrico, es hasta relajante... siempre que no te llame una amiga que se crea falsos problemas.
Y es que al parecer mi amiga no sabe qué asignaturas elegir para el próximo año. Tiene que entregar la matrícula en Septiembre, y no hace más que darle vueltas. Ella quiere estudiar medicina, y, por lo tanto, se va a coger el "paquete" de clases número 5, el más adecuado para hacer el bachiller de ciencias. Yo, que no tengo ni la menor idea de qué voy a hacer después de bachiller, he elegido el paquete 1, orientado para quienes van a dejar el instituto, pero que elige la mayoría de la gente que piensa hacer un bachiller en el que no tiene que estudiar matemáticas.
Yo lo tenía muy claro, pero la maldita llamada logró hacerme dudar. Al parecer, muchas de las personas de mi clase, las que más odio, también conocidas como "Pijas", se han apuntado al mismo grupo que yo. Y si mi instituto es por una vez normal, hará los grupos de 4º año en función del paquete que hemos elegido... y me tocará otro año con ellas. Con ellas, y con un montón de gente de otros cursos a la que no conozco, pero que vendrán con sus amigos... y teniendo en cuenta lo dificil que me resulta conocer gente, esto significará que me voy a pasar el año más sola que la una. Y más aburrida, por que no tiene mucha gracia armar escándalo en clase para que te echen al pasillo si luego no hay nadie que te acompañe a la cafetería durante el castigo... Además, están las asignaturas... Tanto este año como el anterior, he suspendido los tres trimestres de E.Plástica, y no los he recuperado hasta junio, ¿cuántas posibilidades tengo de aprobar el próximo año? Por no hablar de Música. Seguro que me toca con la profesora Ascensión, de nuevo, y no tengo ganas... Aunque a final de este año empezó a parecerme simpática, durante todo el curso se comportó como una verdadera loca, no es muy fácil tratar con ella... Y su asignatura.. ¡venga ya! ¿De verdad creo que va a ser fácil? ¡¡Pero si es Historia!! Historia, y con nombres rusos impronunciables, italianos ridículos y alemanes imposibles de recordar...
Otras dos nuevas razónes para cambiarme de instituto...
Juro que el próximo año estudio y hago los deberes todos los días. Pero este año, en serio. Voy a empezar bien. Por una vez voy a comprar cuadernos y una agenda, a ver si logro superar al menos el primer trimestre...
Por otro lado...Más me vale seguir el próximo año con el mismo grupo de siempre. Vale, jamás me he llevado bien con ellos, pero... ¿y qué? Más vale cabrones conocidos que cabrones por conocer...